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 Ficha Marcos LeMarc

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AutorMensaje
Marcos LeMarc
Capitán del 11º Escuadrón
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Cantidad de envíos : 477
Fecha de inscripción : 14/07/2009
Edad : 25
Localización : De fiesta

Hoja de personaje
Nombre del PJ: Marcos LeMarc
Rango: 3
Zampakutou/Poder:

MensajeTema: Ficha Marcos LeMarc   Vie Sep 11, 2009 9:58 pm

Jugador: Marcos LeMarc
Nombre: Marcos LeMarc
Edad Aparente: 21 (271 años)
Sexo: Hombre
Rango: Capitán del 11º escuadrón

Descripción Fisica: Joven de complexión normal y musculatura marcada pero no en exceso, piel ligeramente bronceada. Mide 1 metro con 87 centímetros y pesa alrededor de 80 Kilos. Cabellos de color blanco y largos, con flequillo corto y la parte de la nuca larga. Sus ojos son de color azul claro mientras que los rasgos de su cara se tornan afilado.

Descripción Psicológica: Es una persona de fuertes principios la cual se muestra siempre como es. De carácter tranquilo y calmado en la mayor parte del tiempo. Es una persona de carácter afable y amable pero desafiante. Le gusta la adrenalina, por lo que también le gustan los combates y la acción. Es una persona de humor sarcástico y pese a la seriedad que suele mostrar, tienen un lado infantil, guasón y bromista que sale mucho a la luz, además de que es un fiestero. Es un testarudo, además de que es muy competitivo, a la par que celoso y mal perdedor, suele enfadarse al perder en cualquier cosa y no es raro que cada dos por tres este pidiendo una revancha.

Spoiler:
 

Trasfondo Menores: Adora la adrenalina y los deportes de riesgo. Le gusta el mundo humano y tiene un irracional amor hacia el mar. Prefiere el cuerpo a cuerpo, gusta de los sabores fuertes y prefiere el frió. Se decanta por lo sencillo y prefiere vivir sin prestar demasiada a sus preocupaciones.

H.E.: Acumulación; LeMarc es capaz de almacenar grandes cantidades de Reiatsu extra para el combate. Este Reiatsu es acumulado por todo su uniforme y su espada. Su capacidad de acumulación es igual al triple entre dos de su Reiatsu total. Aprendió el uso de está habilidad personalizada debido al alto consumo de Reiatsu que requerían sus habilidades en combates continuados. (100% x 3 = 300% / 2 = 150%)

Zampakutou: Ragnarok; Ragnarok, una espada de doble filo, la empuñadura es de color negro y bastante grande, se extiende formando una extraña calavera para luego suceder a la hoja, que se extiende durante bastantes centímetros, y en el final de esta hay un surco interior y luego exterior que dan forma a la punta. Es una espada de tamaño medio y peso ligero por lo que sus movimientos son rápidos.

Spoiler:
 

Espiritu de la Zampakutou: La forma espiritual de Ragnarok consiste en un tigre de Bengala de pelaje naranja con franjas negras y el pelo del vientre y bajo el hocico de color blanco. A diferencia de los tigres de bengala normales este es bastante más grande que ellos. Sus dientes mas largos son de 6 centímetros de largo, el resto ronda entre los 2 y los 4 centimetros. Su tamaño es el doble al de un tigre de bengala normal.

Mundo Interior: El mundo interno tiene un radio de dos kilómetros y medio aproximadamente. La mayor parte de esta está cubierta por la flora normal de del bosque tropical africano pero a diferencia de los normales pose un lago en el centro justo. No se puede medir la profundidad del lago.

Las copas de los árboles parecen estar en el infinito y no llega casi luz del sol por lo que la luz es minima. El suelo es un tanto pedregoso, multitud de raíces sobresalen del suelo haciendo más difícil el caminar en este. Los troncos de los árboles son mas resistentes de lo normal y la humedad del aire es bastante alta.

El suelo es de tierra con piedras y las raíces mencionadas anteriormente. Bastante fértil por lo que su estructura va cambiando con el paso del tiempo. De color marrón oscuro y de un alto contenido mineral. Además, este es extrañamente duro por lo que no es tan fácil de "destruir" como el suelo normal.



Shikai: (Surca los mares del cielo, ven a mi Valkiria) Ragnarok es rodeado por un aura de Reiatsu de color blanco y azul. Pocos segundos después, esa misma aura, se esparce en polvo el cual se va arremolinando alrededor de la mano izquierda de Marcos, haciendo que aparezca de la nada una segunda espada igual a Ragnarok. Esta segunda espada recibe el nombre de Valkiria. El poder del Shikai se divide entre ambas siendo las dos capaces de generar y controlar el viento.

Técnicas del Shikai:

Deshi no Kaze (Aprendiz del viento)
Técnica simple y de poder medio pero rápido. Consiste en que Marcos acumula aire alrededor de todo su cuerpo y de un movimiento brusco lo libera adoptando este golpe de aire la última posición en la que estuvo Marcos. No necesita ser pronunciada.

Shugi no Kaze (Doctrina del viento)
Marcos adopta un clásico estilo de combate basado en movimientos muy ágiles y precisos con movimientos bastante rápidos. Este se basa en concentrar aire en los pies y manos de Marcos dándole una mayor ligereza y velocidad. No necesita ser pronunciada.

Nagare no Kaze (Flujo de Viento)
El Nagare no Kaze es la manifestación de la libertad del aire. Este ataque, le permite a Marcos realizar diversas formas de usar el viento de manera ofensiva o defensiva. Se podría decir que es un ataque que se ve limitado por el Reiatsu y la inteligencia del que lo usa.

Bankai: (Tempestad de los cielos, ruge con todo tu poder) Es una ampliación del Shikai. Las cualidades del Shikai se aplican nuevamente, además de generar y utilizar el viento Marcos es capaz de generar a través del viento electricidad (electricidad estática por el rozamiento de cargas estáticas entre las corrientes de viento generadas por el Shikai y ayudadas por la cualidad de elemento conductor del material de la Zampakutoh) y usarla también como un arma.

Tecnicas del Bankai:

Ugoki Himitsu (Movimiento secreto)
Ampliación del Nagare no Kaze al elemento eléctrico. Su poder se ve restringido por la imaginación y la cantidad de Reiatsu de Marcos.

Shinai (Control)
Movimiento especial, este ataque consiste en que Marcos golpea al enemigo en alguno de los puntos nerviosos del cuerpo del oponente. Cuando esto sucede si el golpe surte efecto debido a la descarga eléctrica liberara por Marcos esa parte del cuerpo queda entumecida durante un lapso de tiempo. Si esta técnica se realiza con efectividad sobre un órgano sensitivo se perderá parte de su capacidad temporalmente (3 post) y su se golpea en la cabeza o nuca, este quedara aturdido (2 post) o quedara inconsciente. No necesita ser pronunciada.

Kousen (Rayo de luz)
Su propio nombre lo indica. Es un rayo de luz (por la electricidad)
que tiene como funcion crear un gran destello que ciegue durante un tiempo al
enemigo. Tiene un efecto de dos turnos (Lo uso y esta en su máxima potencia,
turno de mi rival y después de que termine mi turno, acaba su
efecto)


Musuko no Sora (Hijo del cielo)
Marcos es rodeado por una doble capa de reiatsu, la primera de esta
es aire concentrado que se encuentra en un continuo giro y la segunda es una
capa de electricidad estatica.


Valkiria
Marcos crea una serie de cuervos de aire y electricidad que cargan y persiguen al enemigo (Un máximo de 8 gorrines, 4 de cada elemento)

Ragnarok

Marcos crea una serie de lobos de aire y
electricidad que cargan y persiguen al enemigo (Un máximo de 8 lobos, 4 de cada elemento)


Kidohs: No tiene, al ser el capitán del 11º escuadrón rechaza el uso del Kidoh.

Historia:

Mundo Humano

Marcos LeMarc, un joven italiano nacido en el seno de una de las tantas mafias de Italia ha decidido darse a la fuga un 23 de enero a las 21:32 de la noche en un vano intento de alejarse de una vida de delitos a la que el no terminaba de acostumbrarse. Una fuerte discusión se sucedía en el despacho del padre de Marcos, voces gritaban vocablos malsonantes a diestro y siniestro. La agresividad era casi palpable, dos miradas llenas de odio se entrecruzaban como si de un duelo se tratase.

- ¡Ya estoy harto de ti y de tu puta familia, déjame en paz¡ - Gritaba una voz de registro grave y con claro tono de enojo. Marcos LeMarc acababa de golpear con las palmas abiertas el escritorio de Lucio LeMarc, su padre - Déjame vivir mi propia vida, ¡Joder! - Exclamó con mismo tono furioso mientras levantaba a un palmo de altura de la mesa ambas manos para, segundos después, volver a golpear la madera.

- ¿Quién crees que eres mocoso engreído? - Rebatió el mayor de ambos mientras se levantaba bruscamente de su silla, provocando que cayese al suelo de golpe - ¡Eres quien eres por mí y nadie mas desagradecido! - Vociferó Lucio mientras rodeaba el escritorio por la derecha, acercándose de forma amenazadora al mayor de sus descendientes.

Su mano se preparo para darle un guantazo pero Marcos no se quedo quiero y, momentos antes de que la mano le golpease, agarró por la muñeca a su padre - ¡Pues déjame ser quien quiero ser! - Contestó justo antes de soltarle la mano e instantes después, con puño apretado, golpear en plena nariz al Capo de la familia.

Lo tiró al suelo con la mala, o quizás buena, suerte de que su padre fue a golpearse con el borde de la mesa. Vivo o muerte fue algo que a Marcos no le preocupó pues, tras dirigirle una mirada de odio puro, se marchó de aquella sala, fue a su habitación, recogió sus cosas y se fugó de casa…



- Mierda, que frío hace - Se decía mentalmente un joven peliblanco de ojos azules. Era Marcos de nuevo que, intentando sobrevivir por sus propios medios, había acabado por hospedarse bajo un puente alrededor de una improvisada hoguera. Se había ido de casa hace tres semanas y, a decir verdad, a veces deseaba no haberlo hecho.

Robos, peleas, sangre, muerte… no, aquello era mejor que aquella vida y todos los problemas que conllevaba mantenerla. En aquel lugar no era libre, era un pájaro enjaulado y sin alas pero, en aquel momento, sus alas habían crecido y la puerta de la jaula había sido abierta por una mano invisible.

Los días pasaban y el joven de 17 años, debido al encuentro que tuvo con varios miembros de su antigua mafia, había deducido que su padre no estaba muerto y que en aquel día a lo más que llego fue a quedarse inconsciente. Se maldecía mentalmente, ¿por qué ese bastardo seguía vivo? Si existiese una persona que mereciese la muerte, sería su padre.



Marcos llevaba un mes como fugado, acechado por la mafia, perseguido por quienes tiempo atrás eran su familia o al menos, es aparentaban ya que aquello no era realmente una familia. Pero las cosas parecían ir mejorando, había encontrado un pequeño trabajo en un garaje clandestino, no era el mejor de los lugares pero era confidencial y eso a él le venía muy bien.

No era el mejor sueldo pero le daba lo justo para comer y, con el tiempo, para alquilar una pequeña habitación con baño en un lugar no muy lejano al taller. De acuerdo, la habitación que rentaba era más bien cutre, una sala cuadrada con un armario empotrado y un extraño cubículo con barra que hacía de cocina. Una vieja tele y la cama eran lo único que decoraban la sala principal de la casa.

Una puerta de madera vieja hacia de portal entre sala de estar y baño el cual no era mas que una sala cuadrada de suelo azul, pared blanca y elementos justos y necesarios para un baño.

La puerta que daba a la casa se abrió con el sonido de unas llaves, el peliblanco acaba de llegar a casa después de una dura jornada de trabajo. Su ropa lucía desgastada, un abrigo de tela marrón, una bufanda con varios descosidos, pantalones vaqueros desgastados por rodillas y tobillos y unos zapatos negros que dejaban mucho que desear.

Al chico, aunque la situación mejorase, le seguía yendo mal, la vida no era fácil para nadie y menos para él, ahora comprendía un poco mejor las palabras de su padre. Pero se sentía orgulloso en cierto modo, lo poco que tenía lo había ganado con su propio esfuerzo y eso era algo realmente reconfortante.



Era el día del 18 cumpleaños de Marcos, ¿su regalo? Una inesperada visita por parte de los hombres de su padre a su casa. Que buen detalle fue aquel de destrozar toda la vivienda y después perseguirlo durante 30 minutos acabando en un forcejeo que acabo con la vida de dos hombres y dejo una cicatriz en el brazo derecho del peliblanco.

- Asco de vida… - Masculló el antiguo sucesor de los LeMarc para, seguidamente, escupir un coagulo de sangre acumulado en su boca. Iba cojeando, le sangraba el brazo y tenía varios moretones por cuerpo y cara, unos visibles, otros no.

Pero claro, eso era la parte blanda de aquello, no podía volver a su casa ni a su trabajo, aquella visita indicaba que habían descubierto donde trabajaba y, obviamente, donde se hospedada.

Pero la vida seguía y Marcos lo sabía, se marchó aun más lejos pero esta vez, las persecuciones fueron mucho mas frecuentes, le acaban encontrando en pocos días o semanas. Los meses pasaban y las cosas no querían cambiar, parecía que su único destino era el de huir eternamente de las balas de su familia.



Un año y varios meses pasaron de la misma manera. Persecuciones y tiroteos impregnados de dolor y pintados de sangre eran el pan de cada día para el italiano renegado de los LeMarc. Pero, como todos sabemos, incluido el peliblanco, todo llegaba a su fin, para bien o para mal…

Era un 29 de Agosto, las 23:12, hacía frío y llovía. Las calles estaban desiertas por culpa del clima, Marcos estaba solo ante la muerte pues era inevitable morir ante tal situación, el lo sabía, era su día y así lo marcaban las diez pistolas que lo tenían en el punto de mira.

- ¿Unas últimas palabras, cerdo? - Preguntó uno de sus captores. Su voz sonaba arrogante, un aire de prepotencia se cernía alrededor de aquella persona. Parecía contento con la situación, se relamía los labios, regodeándose del momento.

- Que te jodan - Respondió Marcos mientras le enseñaba el dedo corazón con gesto grosero a aquel LeMarc que se preparaba a darle fin a su vida. Se enfadó, la pistola aumento de altura en dirección al corazón del peliblanco.

- ¡Muere cabron! - Exclamó con ira el mafioso mientras apretaba el gatillo de su arma para, instantes antes de hacerlo, abrir los ojos de par en par ante la sorpresa.

- Y tu conmigo gilipollas - Fue la contestación de Marcos el cual, con aires de victoria había sacado un pequeño interruptor de su bolsillo. Pulso el botón, la bala le golpeó en el hombro y nada pasó. Todos rieron, el peliblanco esbozó una sonrisa y recibió otro disparo, cayendo abruptamente y de espaldas contra el suelo sin borrar aquella burlona sonrisa.

Un charco de sangre se formaba tras de sí y el, ya muerto, no había dejado de mostrar aquella arrogante sonrisa. Todos se disponían a marchar cuando un extraño crujido se hizo presente. Aquel interruptor no había sido más que un burdo engaño. Una granada de mano, sin anilla, estaba tirada a los pies del que había iniciado el fuego. El resto de mafiosos salto, el no tuvo tiempo y la muerte también reclamo su vida…

Aquel 23 de Agosto, a las 23:16 Marcos LeMarc, hijo de Lucio LeMarc dijo adiós al mundo de los vivos y dijo hola al mundo de los “muertos” precedido de una melodía de balas acompañada por su propia misa de Réquiem…

LeMarc estaba muerto, no había duda alguna pero entonces, ¿por qué seguía en aquella ciudad que tanto dolor le había traído? Estaba muerto, no lo dudaba. Era invisible para el resto del mundo, no era nadie a tener en cuenta, no era mas que un alma errante por el mundo de de los vivos atado por sus sentimientos de arrepentimiento.

Aquel plus atado al mundo terrenal no sabía que hacer, como marcharse de aquel lugar que lo había atrapado no solo en vida si no también en muerte. Ya estaba cansado de aquel mundo que tan solo le había traído dolor y más dolor, quería descansar de una vez…

Los días pasaban lentamente sin nada más que hacer que deambular sin rumbo alguno, había perdido el gusto por todo y con el pasar de los segundos, los minutos y las horas se sentía peor, extraños sentimientos de odio y resentimiento le embargaban sin que este pudiese remediarlo.

Deseos llenos de incertidumbre lo hacían sucumbir cada vez mas en esas banales y oscuras emociones que amenazaban con transformarle en no mas que un monstruo sin capacidad de razonar, un ser solo movido por los instintos.

Comenzó a visitar sus antiguos empleos y lugares donde se hospedo. Visitaba a parientes, conocidos y aquellas personas que fueron lo más cercano a amigos que tuvo. Los veía con envidia, ellos seguían vivos y despreocupados y el estaba muerto, parecía que su muerte no les había afectado en lo mas mínimo y eso, sin que pudiese evitarlo, le enfurecía cada vez mas...

- ¿Por qué hacen como si nada hubiese pasado? - Se debatía mentalmente el italiano hijo de mafia. Su cabeza era un tumulto de tristes y oscuros pensamientos - ¿Es que acaso no les importaba? - Se preguntaba una y otra vez, las dudas le corrompían con el paso de los días. Deseos de muerte y venganza le embriagaban cual seductor perfume de dama en solitarias noches de verano.

El tiempo seguía pasando y esos sentimientos crecieron hasta el punto de que una extraña criatura se sintió atraído por tales emociones. Un día cualquiera LeMarc se vio acorralado por una especie de monstruo con mascara blanca. Cuerpo rojo, garras afiladas y colmillos punzantes amenazaban con un destino todavía peor del cual ya vivía.

No podía creerlo, las cosas parecían no poder empeorar y lo hacían. No tenía suficiente con haber muerto si no que, además, ahora era perseguido por un monstruo ante el cual no tenía oportunidad alguna de sobrevivir. Su única opción era la de huir.

No pudo evitar sentir miedo y empezar a “correr” despavorido, tratando de huir de aquella criatura que le mitigaba con grotescos gruñidos y amenazadores movimientos, el cazador había encontrado una presa y no pensaba dejarla escapar o al menos, eso pretendía…

- No... Detente… - Decía una y otra vez el espectral peliblanco. Estaba sentado en el suelo, retrocediendo como podía en base a sus pies y manos. La criatura de blanca mascara se acercaba a paso lento a por el.

La oscuridad se hizo presente. El plus cerró los ojos ante su inminente final pero todo lo que sucedió fue un extraño ruido metálico y un alarido. Marcos abrió los ojos para ver a un extraño hombre de prendas blancas y negras, con espada en ristre tratando de perforar el estomago de la criatura.

- ¡Puto Hollow, no saldrás de esta con vida! - Exclamó enfurecido aquel hombre de cabellos cortos y negros. El filo de su arma era detenido por el fuerte y sangrante agarre de manos del ser nombrado como Hollow.

El arma realizo un corte hacía abajo, el Hollow perdió una de sus manos y la sangre comenzó a brotar desde la extremidad perdida como si de una fuente se tratase pero aquella sangre impregno los ojos del espadachín.

El ser enmascarado aprovechó aquellos instantes y de un ágil movimiento realizo un desgarre en la zona pectoral del pelinegro. Cuatro profundos cortes sacudieron su cuerpo desde la zona abdominal hasta casi el cuello. LeMarc miró con horror como su salvador era cruelmente asesinado por la extraña criatura.

El cuerpo del muerto cayo pesadamente al suelo mientras que el Hollow se aproximaba nuevamente hacía el con la intención de devorarlo. Marcos ni se movió, el terror se lo impedía pero, en vez de vislumbrar una nueva muerte lo que vio fue sangre. Gotas de sangre salpicaron su rostro. Una espada había atravesado por completo la cabeza de aquel monstruoso ser, llevándose su vida en el acto.

Desapareció como nunca hubiese existido y, tras de el, apareció nuevamente el espadachín todavía sangrante. Se acerco sin decir nada a Marcos para luego, con gesto suave, golpear su frente con la parte inferior del mango.

- ¿Quién eres tu? - Pregunto entre tartamudeo y tartamudeo. Sus dudas eran infinitas, no sabía que le había hecho, que era aquel ser o porque le había salvado.

- Soy… un Shinigami… - Respondió el herido justo antes de caer muerto al suelo mientras era rodeado por una extraña aura de color azul que, instantes después se desvaneció junto al cuerpo del autonombrado como Shinigami. Cuerpo y aura se desvanecieron en un remolino de polvo diamantado el cual se introdujo al interior de Marcos.

Un insólito rayo, por decirlo de alguna manera, azul se extendió desde el cielo hasta la posición en la que el italiano se encontraba. Su forma redonda cubrió por completo al joven que segundos después, por razones desconocidas, se alzó al cielo como si estuviese levitando.

Rukongai:

No tuvo tiempo a sentir miedo pues, antes de darse cuenta, ya había desaparecido del mundo de los humanos llegando a lo que sería su nuevo hogar hasta el fin de sus días. El envío había sido realizado con éxito…

LeMarc apareció en un extraño mundo de características orientales a su ver. No sabía donde estaba y que era aquel lugar plagado de personas de vestimentas de carácter antiguo, un momento, el estaba vestido de la misma forma.

- ¿Qué está pasando? – Se preguntó mentalmente de forma alarmada el chico. Estaba sentado en el suelo con ambas manos en tierra, en la misma posición que estaba en el mundo humano antes de desaparecer pero se sentía extrañamente bien.

Se levanto con pesadez, pese a aquella sensación de liberación que sentía, tenía hambre y le dolía el estomago. Comenzó a andar, era extraño, se sentía mucho mas ligero de lo normal, se sentía flotando…

Deambuló sin rumbo por el lugar pero lo que veía no era para nada grato. Charcos de sangre, personas matándose entre ellas, ladrones por doquier y cientos de otra clase de delitos y malhechores acechaban por aquel lugar de aspecto oriental.

El joven intentaba hablar con los residentes del lugar pero era inútil, nadie entendía nada de lo que decía y en una ocasión alguien entendió que le estaba insultado, desembocando en una pelea que dejo al hombre inconsciente y a Marcos con varios golpes en estomago y piernas.

Pero seguía aquella extraña sensación de ligereza, los golpes no le dolían de la manera que creía que le dolerían, ¿Qué estaba pasando? No entendía nada y en cierto modo, no le sirvió de nada pues la única salida que tuvo fue la de empezar a robar a todo aquel que podía.

Comenzaba a entender el idioma y sus manos eran cada vez mas ágiles, esa extraña sensación de bienestar, ya con hambre saciada, le embargaba cada día aunque ya estaba acostumbrado.

El joven fue creciendo entre robo y robo pero cada día que pasaba era mas peligroso, no había duda de que a este paso acabaría mal por lo que, después de mucho ahorrar se compro su propia espada. Estaba algo desgastada pero entera y aparentaba resistir bastante, era más que suficiente para defenderse y mantenerse con vida.

Sus robos continuaban pero un día, por culpa de la pesadez del ruido que provocaba su espada cuando este caminaba, fue descubierto en pleno robo y el afectado, sin palabra alguna, desenvaino una espada y comenzó a atacarle.

Pero Marcos había superado aquel miedo que le embargaba en tales situaciones, aquella vida conflictiva lo hacía vivir al límite del riesgo y, quieras o no, acabas acostumbrándose. El peliblanco esquivo el primer mandoble, el segundo y el tercero. Aquella sensación empezaba a gustarle…

Sacó su propia arma y paró como pudo el siguiente ataque de su contrincante, una fuerte estocada vertical que amenazo con cortarle la cabeza en dos partes simétricas. La adrenalina era liberada, a Marcos le empezaba a gustar esa sensación. Estaba totalmente a la defensiva, parando como podía los golpes que le venían desde extraños ángulos pero con gráciles movimientos.

Los suyos eran penosos, movimientos ágiles pero toscos y sin elegancia alguna, era un novato después de todo. Pero algo paso, el atacante se detuvo un instante por el cansancio, el italiano no desaprovechó la oportunidad y comenzó a atacar salvajemente.

Mandobles, estocadas y demás golpes eran liberados en una tormenta de ataques totalmente aleatorios, aquel estilo no tenía orden ni disciplina alguna, era pura violencia con un arma nunca usada antes.

LeMarc sonreía como un demente, le encantaba esa sensación, quien iba a decirle que pelear iba a ser tan divertido. Se sentía bien, más que bien, estaba extasiado. Un frenesí de combate lo invadió y antes de darse cuenta ambos púgiles estaban intercambiando un duro combate entre los filos de sus armas, ya no atacaba o defendía uno, ambos atacaban y se defendían a la vez.

Los movimientos de Marcos eran peores pero tenían muchísima fuerza, parecía un animal en busca de su presa, recién encontrada. Espadas se cruzaron en dirección al aire, Marcos le pego una patada en plena paste posterior de la rodilla derecha, su enemigo se arrodillo al suelo ante las reacciones inconsciente de su cuerpo e, instantes después, el filo de la espada del italiano estaba parado a escasos milímetros de su cuello.

- El Show… ha terminado… - Dijo con dificultad bien camuflada ante un aire dramático liberado en sus palabras. No apartado su filo del cuello de la victima pero una nueva sensación le embargó. Los que habían presenciado la pelea aplaudían y algunos tiraban monedas. Acababa de encontrar su nuevo estilo de vida…

El tiempo avanzaba, los meses parecían tener prisa en terminar y a LeMarc parecía no importarle. Día tras día se embarcaba en nuevos combates y el residente del extraño mundo parecía amar cada vez más y mas aquel estilo de vida y, sin darse cuenta, poco a poco comenzaba a convertirse en un demente amante de los combates.

La piedad parecía ser el único eslabón que le única con el resto de habitantes de aquel mugriento distrito. La muerte era el mejor amigo de todos pues vivir allí era un autentico infierno de dolor y tristeza. Marcos había aprendido lo más básico de aquel mundo. Estaba en el distrito Nº 77, uno de los lugares más peligrosos de todo el Rukongai.

- Que mas da… - Fue lo que pensó el día que descubrió la “descripción” del lugar en el cual vivía - No soy mas que un perro cazador esperando la muerte - Se decía mentalmente, tratando de darse ánimos - Este es mi lugar… - Fue su último pensamiento de aquel momento. Realmente en aquellos momentos el peliblanco no tenía otro sitio al que ir.

Pero aquella situación no duró muchas mas pues un día como otro cualquiera fue derrotado por un hombre de aspecto anciano. Fue humillado, aquella persona lo había vencido en poco mas de cuatro movimientos. Tras una breve charla LeMarc se decidió a acompañar a aquel que lo había derrotado, viajando hasta el distrito Nº 79. A simple vista se veía que esta era mucho peor que el Nº 77.

Ambos viajeros llegaron al hogar del anciano, un Dojo de aspecto viejo y mugriento en el exterior, acogedor por dentro. No hicieron falta palabras, Marcos comenzó un adiestramiento a manos del anciano llamado Charles pero, en este caso, en vez de usar solo una espada usaba dos, alternando en el entrenamiento a una o a dos espadas.

Está situación duró años pero el italiano perdió la cuenta debido a lo extenuante de los entrenamientos pero, como todo acaba, aquel entrenamiento también lo hizo con la desaparición de Charles dejando como único testigo de su relación maestro-alumno una pequeña carta.

“Marcos, me marcho de viaje por el Rukongai. Espero que nos volvamos a ver algún día, conviértete en un gran hombre, sigue la doctrina de la espada y haz que tus enemigos se estremezcan solo con oír tu nombre. Espero que seas un gran Shinigami, convierte en el Tigre del Seiritei”

Marcos decidió cumplir la petición de su maestro pero no sabía como hacerlo por lo que tuvo que volver a su vida picaresca de hurto y duelo para conseguir sobrevivir hasta que cierto día una persona de aspecto rico apareció por la zona de trabajo de LeMarc. Lo decidió al momento, aquella persona tenía que tener mucho dinero y el pensaba sacar tajada.

Lo intentó y falló, fue atrapado en pleno proceso, su muñeca era agarrada con fuerza evitando su huida.

- Pequeño ladrón, ¿A quién que estabas robando? – Enunció con furia el sujeto de robo del peliblanco. Este no respondía, en cuanto lo vio de frente se percató de que se trataba de un Shinigami y con el, desaparecieron sus opciones de ser uno de ellos.

- Me da igual quien seas… - Dijo en primera estancia el italiano mientras apretaba sus puños con frustración - ¡Saber quien mierda eres no me quitara el hambre! - Exclamó con ira LeMarc, como si aquello fuese algo obvio pero, algo que no sabía era que muy pocas personas tenían hambre en aquel extraño y peculiar mundo…

En la academia:


No supo la razón pero dos días después un extraño y viejo carro fue a recogerle en la que era su casa. El vehiculo le llevó a un extraño lugar de aspecto rico y muy buen cuidado, había logrado ingresar a la academia Shinigami sin saber como.

Era muy extraño, no recordaba haber echo algo extraordinario como para llamar su atención. Definitivamente aquel hombre había tenido algo que ver con aquello pero desconocía la razón.

La cosa empezó y Marcos ingresó a las clases más básicas, no sobresalía demasiado, era uno más de resto pero la cosa cambiaría con el tiempo. Poco a poco se fue adaptando y destacando a pasos pequeños, el nuevo estudiante comenzaba a hacerse paso entre los peces mas grande a base de pequeñas aletadas.

Su mejor momento fue el día en que comenzaron a practicar Kenjutsu. El peliblanco pidió el poder usar dos espadas de madera, en principio se lo negaron por lo que, enfadado, se propuesto arrebatarle la suya a su contrincante.

El duelo comenzó, en principio iba muy igualado pero la ansiedad de Marcos empezó a jugar en su contra y pasar a la defensiva o, al menos eso parecía. Su contrincante parecía confiado de sus capacidades pero, en un momento su espada de madera había desaparecido de sus manos.

LeMarc portaba ahora dos espadas, adoptando el estilo que más cómodo le resultaba a la hora de combatir. Al parecer los instructores reconocieron la posición que Marcos había adoptado por lo que, para probar si sus suposiciones eran ciertas, le permitieron utilizar ambas armas de madera.

El día de obtener su Zampakutô llegó muy pronto, o al menos eso pensaba Marcos. Ragnarok fue su compañero que viviría junto a el todas sus experiencias. LeMarc había obtenido un arma muy peculiar. No era una Katana como solía ser, era una espada de longitud media y tétrica empuñadura.

El tiempo pasó, mas concretamente, un año en el cual Marcos permaneció en la academia, intentando dominar el uso de su Shikai. Todo ese tiempo fue empleado únicamente en el aprendizaje y la liberación de la capacidad especial de su Zamkpakutoh, su duplicación en dos espadas gemelas.

Un estilo agresivo pero calculador en el combate fue su seña y estilo el cual, con el tiempo, le hizo adentrarse a las profundidades del 11º escuadrón como uno de los colistas en poder. Sus años de entrenamientos fueron continuos, misión tras misión, combate tras combate eran el entrenamiento mas practico del Shinigami que con el tiempo logro dominar su Bankai y mejorar su estilo de combate, avanzando puesto a puesto hasta alcanzar el rango de tercer oficial.

Tres meses de arduo entrenamiento le siguieron antes del enfrentamiento con el Teniente y un año mas fue la consecuencia de su dificultad a la hora de vencer para, tiempo mas tarde, desafiar a su capitán por el puesto. La recomendación era difícil, no era una persona que cayese bien a muchos debido a su ética y sus métodos pero, para el, ese era su camino el cual finalizó al desafiar y vencer a su capitán tras un día entero de combate extenuante del cual salio victorioso con gran dificultad.

Una nueva etapa comenzó, LeMarc se hizo con el mando del 11º escuadrón harán ya varios años aun estando en un continuo entrenamiento…

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Última edición por Marcos LeMarc el Vie Sep 11, 2009 10:44 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Ficha Marcos LeMarc   Vie Sep 11, 2009 10:42 pm

por mi es valida, te has pasado un pueblo con la historia, pero bueno XD
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Marcos LeMarc
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MensajeTema: Re: Ficha Marcos LeMarc   Vie Sep 11, 2009 10:45 pm

OKs, perdon por el editao pero me quitado unas cuantas habilidades, me parecían demasiadas. 9 hojas de word la historia. Cierro tema.

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MensajeTema: Re: Ficha Marcos LeMarc   

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